Real fabrica de tapices visita

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La Real Fábrica de Tapices expone una importante colección de alfombras y tapices realizados por la empresa y obras en depósito. Las obras que componen la colección proceden de importantes instituciones culturales como el Museo Arqueológico Nacional y el Museo de Artes Decorativas. Entre ellas se encuentra la serie de tapices Los hechos de los Apóstoles, tejidos en Flandes en el siglo XVII según los cartones de Rafael Sanzio.

A través de su programa de visitas guiadas, la Real Fábrica de Tapices ofrece la posibilidad de ver el trabajo de los tejedores en su museo vivo. La Real Fábrica de Tapices celebra su 300 aniversario con visitas guiadas, en español e inglés, para recordar la importancia del arte textil y la artesanía. El público puede ser testigo de su magnífica colección de tapices y de su larga historia, mientras observa el trabajo de los tejedores.

Más información: Visitas guiadas a la Real Fábrica de Tapices. Créditos de las imágenes: Fabricación de Tapices©Real Fábrica de Tapices Esté atento al programa de actividades, seminarios, exposiciones y conferencias que puede consultar en la propia web de la Real Fábrica de Tapices. No se pierda las visitas guiadas que tienen lugar cada hora de 10 a 14 horas.

El tiempo se detiene en la visita al contemplar la producción artesanal, el sentido, la paciencia y los detalles con los que trabajan los artesanos textiles, formando una sinfonía de sonidos, colores y composiciones textiles única en el mundo. Eventos en la Fábrica de Tapices monumento con espacios históricos singulares, diáfanos y versátiles en el corazón de Madrid. Edificio del siglo XIX considerado patrimonio nacional.

Es un espacio único para organizar y celebrar todo tipo de eventos, presentaciones, actividades institucionales, culturales y empresariales. Lleno de encanto, tradición e historia de España. La Real Fábrica de Tapices destaca por sus salones con amplios y cuidados jardines que hacen las delicias de los invitados al evento.

La evolución de la Real Fábrica se desarrollará en diferentes etapas, que a su vez son un reflejo de la propia historia de España, en la medida en que los acontecimientos históricos influyen en las finanzas públicas. Un aspecto fundamental a lo largo de la historia de la Fábrica es su vinculación con la Corona desde su fundación. Así, en los primeros momentos, se pone al frente de los asuntos económicos a un Intendente Real, que será quien establezca los contratos.

Al mismo tiempo, la dirección artística está a cargo de los pintores de la Real Cámara, y su objetivo era suministrar modelos a los maestros tapiceros y asegurar que la ejecución de los tapices se ajustara a la composición pictórica. La relación entre las dos Instituciones se lleva a cabo mediante el sistema de contratos o asientos, donde se establecen las condiciones que debe cumplir cada parte. Así, el primero tiene lugar en 1720, cuando se funda; el segundo en 1744, cuando se unen las fábricas de Santa Bárbara y Santa Isabel, convirtiéndose en la Real Fábrica de Tapices, estableciéndose, entre otros aspectos, la obligación de enseñar el dibujo y el arte de tejer tapices y alfombras a los jóvenes españoles que lo deseen.

; en 1750 se formaliza el tercer contrato, asumiendo la Fábrica la conservación y restauración de todas las tapicerías y alfombras de los Reales Sitios; en 1838 se firma un nuevo contrato que asegura la continuidad de la Fábrica en un momento difícil. En 1860, la Corona cede el uso del edificio a la familia Stuyck, en régimen de alquiler, la propiedad de toda la maquinaria y se permite una actividad comercial con particulares. Durante los siglos XNUMX y XNUMX, los encargos de la Casa Real disminuyeron progresivamente, pero aumentaron los de las nuevas clases acomodadas.

Al mismo tiempo, aumenta la producción de alfombras en detrimento de los tapices y los reposteros, que pasan de moda. Con la República entra en crisis, ya que la Fábrica se queda sin el apoyo de la Corona. Sin embargo, sigue llamándose Fábrica Nacional de Tapices y Alfombras, gracias al apoyo de Azaña e Indalecio Prieto.

La fábrica de tapices Gobelins de París llegó a ser tan célebre que María Antonieta y Luis XVI visitaron personalmente los talleres en 1790, justo un año o dos antes de sus arrestos. Como es de suponer, la fábrica fue cerrada durante la Revolución Francesa, pero fue reabierta nada menos que por Napoleón. Durante la Restauración borbónica, entre 1815 y 1930, el negocio de las fábricas de tapices volvió a estar en auge.

En 1871, algunos de los talleres de los Gobelinos fueron incendiados durante la Comuna de París a raíz de la Guerra Franco-Prusiana