Lo mejor del pirineo aragones

Un lugar magnífico para practicarlos son los Pirineos. Esta cordillera, dique natural entre España y Francia, esconde algunos de los paisajes más impresionantes del país. Pero, además de su bonita cara, ofrece emoción, sobre todo en la zona aragonesa.

Así que abríguese antes de hacer las 5 propuestas de Nattule: El esquí, en cualquiera de sus modalidades, es el rey de los deportes de invierno. Cientos de miles de esquiadores llenan cada año las estaciones del Pirineo, que están entre las mejores de España. Si no tiene la experiencia necesaria para enfrentarse al eslalon gigante, el esquí nórdico o de fondo es una alternativa que requiere menos técnica y es perfecta para conocer los maravillosos paisajes de estas montañas.

Esquí nórdico Ya sea para conocer sus valles en otoño, para cruzar sus duras pistas de esquí en invierno o para pasear en primavera y verano, las montañas pirenaicas de Huesca son un destino perfecto para una escapada. Con bosques profundos, románico por doquier y hayedos de ensueño, muchos de sus pueblos son tan aislados como encantadores. Con esta ruta por los pueblos más bonitos del Pirineo aragonés podrás descubrir toda la belleza que ofrece esta remota zona de España.

Una ruta de dos días que es ideal para un puente y que tiene muchas posibilidades de ampliarse con destinos cercanos y complementarios. Aquí es donde empieza todo. Valle de Ansó.

| Shutterstock La primera jornada va desde los alrededores de Navarra hasta el corazón del norte de Huesca. Un recorrido por el Parque Natural de los Valles Occidentales. Sus montañas, como el Bisaurín, son el telón de fondo de esta parte de la ruta por los pueblos más bellos del Pirineo aragonés.

Mientras tanto, el eje más reconocible de la jornada será el río Aragón. Este curso fluvial dio nombre a la histórica comarca, cuando formaba parte del reino navarro, y posterior corona. Berdún.

En la meseta de un cerro y visible desde cualquier punto de su entorno, Berdún es el punto de partida. En su entorno se entremezclan zonas de hierba, algunos árboles pequeños y roca viva. Así, la estampa es muy vistosa.

Dentro del pueblo destacan la iglesia de Santa Eulalia y la Casa Lacadena. En el lugar donde se encuentra esta última, hubo un castillo medieval. Desde aquí, aprovechando la mañana, toca tomar la A-1602 durante media hora para llegar a la siguiente parada.

En el camino se encuentra la hermosa Biniés y su fortaleza. El punto culminante de cualquier viaje a esta parte de los Pirineos es la visita al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y aquí hicimos un par de paseos. El parque nacional, que celebra su centenario en 2018, es uno de los 15 parques nacionales de España y también es patrimonio mundial de la Unesco.

Unos pasos dentro y es fácil ver por qué. Es uno de los secretos mejor guardados de España, del que apenas sabía nada antes de investigar para este viaje, pero cuando entras en Ordesa y contemplas las enormes paredes de los cañones que te rodean, te preguntas cómo es posible que este lugar no tenga más fama mundial. Con más de 200 picos de más de 3.000 metros, sin olvidar el Parque Nacional de Ordesa, los famosos valles de Tena y Benasque y algunas de las mejores estaciones de esquí del país, podría pensar que no queda nada por explorar en el Pirineo aragonés.

Pero se equivoca. Más allá de estos conocidos lugares turÃsticos, existen innumerables valles en los que aún se puede disfrutar de la vida y la arquitectura tradicional pirenaica. He aquà algunos de ellos.

Los valles de Barrabés y Baliera -este último también conocido como valle de Castanesa- se sitúan en el extremo oriental del Pirineo aragonés, lindando con Cataluña y compartiendo su rÃo Noguera-Ribagorzana, asà como muchos rasgos culturales y lingüÃsticos con su vecino. Aunque hoy en día estos valles son muy poco transitados, en su día jugaron un papel importante en el antiguo condado de Ribagorza, fundado por el noble local Raimundo I en el año 872 d.C. tras escindirse del condado francés de Toulouse. Entonces, como ahora, una región ganadera y forestal, sus habitantes eran una potencia a tener en cuenta en el siglo X d.C. cuando los moros conquistaron las llanuras.

Ahora, el recoleto pueblo de Laspaúles, situado a 1.431 metros y rodeado por los majestuosos picos de El Turbón, a 2.500 metros, El Gallinero, a 2.800 metros, y El Vallibierna, a 3.000 metros, es uno de los pocos que siguen habitados a esa altitud. Castanesa, otro pueblo que se nutre de la ganadería, cuenta con un puñado de hermosas mansiones pirenaicas, muchas de ellas restauradas, así como con tranquilas calles empedradas y dos iglesias. Los dos grandes ríos del extremo occidental del Pirineo aragonés -el río Aragón, que nace en Somport, y el río Aragón Subordán, que nace en el valle de Hecho- incorporan otros más pequeños que discurren por los valles de Borau, AÃsa y Aragües, en gran parte olvidados.

Rodeados de montañas y raramente vistos en los folletos turísticos, estos pastos y bosques han conservado su encanto natural. No hay