Libre determinacion de los pueblos

El derecho de autodeterminación de todos los pueblos fue consagrado por primera vez en la Carta de las Naciones Unidas. Sin embargo, ha sido objeto de amplios debates y controversias. Tanto el contenido del derecho como quién puede hacerlo valer siguen evolucionando en el derecho internacional.

Según el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), «todos los pueblos tienen el derecho de autodeterminación. El derecho a la autodeterminación tiene también un contenido económico que otorga a los pueblos el derecho a «disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales, sin perjuicio de las obligaciones que derivan de la cooperación económica internacional, basada en el principio del beneficio recíproco, y del derecho internacional»[ii]. La expresión «todos los pueblos» -en lugar de «todos»- que acompaña al derecho de autodeterminación indica que el derecho de autodeterminación es un derecho colectivo; es decir, sólo un «pueblo», no un individuo, puede ejercerlo.

Inicialmente, el derecho de autodeterminación pertenecía a la población, o pueblo, de una entidad territorial fija, concretamente a los pueblos oprimidos por una potencia colonial. La Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales y la jurisprudencia de la Corte Internacional de Justicia subrayan la conexión entre el derecho de autodeterminación y los pueblos de los territorios colonizados. En este contexto, el derecho a la autodeterminación se ejerce «externamente» mediante la secesión de una potencia colonial para formar un nuevo Estado.

El derecho de los pueblos coloniales a la autodeterminación externa está bien establecido en el derecho internacional. Más recientemente, se ha postulado que el derecho a la autodeterminación puede ejercerse también «internamente»[iii] La autodeterminación interna permite a un pueblo un control más amplio sobre su desarrollo político, económico, social y cultural, aunque no llega a la secesión. El desarrollo de una nueva concepción de «pueblos» ha evolucionado con el desarrollo de la idea de autodeterminación interna.

En este contexto, la definición de «pueblos» no se limita a la población de una entidad territorial fija, sino que también abarca a los grupos indígenas y, potencialmente, a algunas minorías. Aunque no existe una definición plenamente aceptada de pueblos, a menudo se hace referencia a una definición propuesta por el Relator Especial de la ONU Martínez Cobo en su estudio sobre la discriminación de las poblaciones indígenas: «Las comunidades, pueblos y naciones indígenas son aquellos que, teniendo una continuidad histórica con las sociedades anteriores a la invasión y precoloniales que se desarrollaron en sus territorios, se consideran a sí mismos distintos de otros sectores de las sociedades que ahora prevalecen en esos territorios, o de partes de ellos. Forman en la actualidad sectores no dominantes de la sociedad y están decididos a preservar, desarrollar y transmitir a las generaciones futuras sus territorios ancestrales, y su identidad étnica, como base de su existencia continuada como pueblos, de acuerdo con sus propios patrones culturales, instituciones sociales y sistemas legales»[iv] El derecho a la autodeterminación de los pueblos: Notas sobre su compatibilidad con tres modelos de orden global El derecho de autodeterminación se ha convertido en una demanda cada vez más legítima de los pueblos que buscan reconocimiento y autonomía.

Al principio, este derecho se concebía a favor de los pueblos que dependían de las potencias coloniales, pero hoy se ha convertido en una reivindicación de cualquier pueblo que se considere a sí mismo un pueblo, como es el caso de los pueblos indígenas o los pueblos no colonizados. Este concepto del derecho de autodeterminación parece ser el camino que conduce a un mundo más heterogéneo. Por el contrario, el surgimiento de diversos problemas que nos afectan globalmente parece requerir la creación de instituciones políticas internacionales capaces de resolver estos problemas, lo que muy probablemente nos llevaría hacia un orden global más homogéneo.

Aunque ambas tendencias tienen poderosas razones que las hacen irreversibles, no está claro cómo pueden coexistir. En este artículo, el autor analiza si una noción amplia del derecho de autodeterminación es compatible con tres modelos diferentes de orden global propuestos por Thomas Christiano, Rafael Domingo y James Bohman, respectivamente. La autodeterminación denota el derecho legal de los pueblos a decidir su propio destino en el orden internacional.

La autodeterminación es un principio fundamental del derecho internacional, que surge del derecho internacional consuetudinario, pero que también se reconoce como un principio general del derecho, y está consagrado en varios tratados internacionales. Por ejemplo, la autodeterminación está protegida en la Carta de las Naciones Unidas y en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos como un derecho de «todos los pueblos». El alcance y la finalidad del principio de autodeterminación han evolucionado considerablemente en el siglo XX.

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