Ha nacido una estrella opiniones

A pesar de que se trata de una tontería, esta película alude con poco tacto a algo bastante real. Podría llamarse: Una estrella está muriendo. La nueva generación suplanta a la existente.

Para que una estrella obtenga un premio, un puñado de nominados derrotados tiene que tragarse su dolor, ya que los focos se alejan de ellos. Para que una estrella dé el golpe de lo nuevo, otra tiene que recibir el golpe de lo viejo. Ha nacido una estrella convierte esa transacción en una historia de amor.

Ha nacido una estrella se ha estrenado en el festival de Venecia y se estrena en el Reino Unido y Estados Unidos el 5 de octubre. Es una historia tan antigua como el tiempo, aplastada y fatigada por la repetición constante. Entonces, ¿por qué demonios Bradley Cooper decidió debutar como director con el tercer remake de Ha nacido una estrella?

¿Qué podía aportar al papel del autodestructivo cabeza de cartel que vive a la sombra de la protegida que ama? ¿Y por qué ha contado con Lady Gaga, que se arriesga en su primer papel protagonista, para seguir los pasos de las leyendas que anteriormente han hecho el papel de la novata? Barbra Streisand 1976, Judy Garland 1954 y Janet Gaynor 1937?

Hablando de caminar por la cuerda floja sin red. Empieza la película y piensas: «Oh no, otra vez no». Y entonces, boom: Cooper se acerca sigilosamente y te llama la atención.

Aunque no se puede disimular el origen de la película, el enfoque desafiante y fresco del actor reconvertido en director permite que Nace una estrella se convierta en un cohete de música, drama y angustia. Dejando de lado las habituales tonterías de Hollywood por algo que se siente crudo, desechable y vivido, Cooper y Gaga lo consiguen con creces. Integrando a la perfección las magníficas canciones originales con un guión escrito por él mismo con Eric Roth y Will Fetters, Cooper rediseña su estrella para una generación actual cansada de ver cómo la verdad contundente da paso a la fantasía.

La carrera por el Oscar ha comenzado oficialmente. El compromiso visceral del director con el material es evidente, incluso cuando la película se inclina peligrosamente hacia un sentimiento superficial. Ayuda enormemente el hecho de que las canciones que Cooper y Gaga compusieron junto con otros músicos, como Mark Ronson, Jason Isbell y el talentoso hijo de Lukas Nelson Willie, den una urgencia real a esta trágica historia de amor.

Gracias a las habilidades de Cooper detrás de la cámara y al sonido y la furia de Gaga, el espectador se ve arrastrado a un campo de fuerza. Al final de los créditos, te das cuenta de que, de hecho, han nacido dos estrellas. Hay muchas cosas que gustan en el entretenido remake de Ha nacido una estrella de Bradley Cooper, incluyendo su convincente interpretación de un rockero country bebedor en algunas electrizantes escenas de concierto, y el cautivador debut en un papel protagonista en la gran pantalla de Lady Gaga como la cantautora cuya carrera lanza, sólo para ver cómo eclipsa rápidamente la suya.

El director novel podría mejorar el ritmo y la película, demasiado larga, no puede mantener la energía y el encanto de su sensacional comienzo. Pero se trata de una historia duradera de romance, fama embriagadora y tragedia aplastante, contada para una nueva generación con corazón y garra. La diva del pop Lady Gaga ofrece una actuación perfectamente meritoria frente a Bradley Cooper, que también dirige la última versión de la vieja castaña de Hollywood, Ha nacido una estrella, pero sigue pareciendo un remake innecesario.

Seguramente habría tenido mucho más sentido intentar hacer esta versión de Ha nacido una estrella más urbana y más contemporánea – y haber dado a Lady Gaga la oportunidad de disfrazarse y provocarnos un poco más. Tampoco se les ocurre a los realizadores un momento a la altura del de la versión de Judy Garland, cuando un desesperado James Mason se adentraba en el mar y desaparecía entre las olas. «Ha nacido una estrella» es eso que siempre anhelamos pero que tan pocas veces podemos ver: una película de Hollywood trascendente.

Es el cuarto remake de una historia que se remonta a 1932, pero éste tiene un aspecto y un ambiente propios: arrebatador y desvanecido, pero también delicado, íntimo y luminoso. Está ambientada en la actualidad, pero en espíritu es un sofisticado drama retro de los años 70 construido en torno a la extraña corriente de sentimientos que se desarrolla entre las dos estrellas de la película: Bradley Cooper, que interpreta a Jackson Maine, un rockero paleto, bebedor y malvado, que sigue siendo una atracción popular pero que ha perdido la ilusión por lo que hace, y Lady Gaga, en su atractivo y logrado debut como estrella de cine, como Ally, una ingenua y fresca cantautora que se convierte en su amante y compañera de escenario antes de lanzarse por su cuenta a la nueva estratosfera del pop. Ella despega mientras él se estrella poco a poco: ése es el trágico concepto jabonoso de «Ha nacido una estrella».

Pero lo que hace la película es tomar este legendario vaivén romántico melodramático y convertirlo en algo indeleblemente sincero y revelador. Cooper dirigió la película él mismo, trabajando a partir de un guión que coescribió con Eric Roth y Will Fetters, y decir que hace un buen trabajo sería subestimar su logro. Como cineasta, Bradley Cooper acierta a la hora de