El pollo el pez y el cangrejo real

온라인에서 The Chicken, the Fish and the King Crab을(를) 어디에서 볼 수 있습니까?

La película tiene como telón de fondo el Bocuse d’Or, un concurso de cocina bianual creado por el célebre chef Paul Bocuse en 1987. Las analogías con los Juegos Olímpicos están bien fundadas: los chefs son elegidos para representar a un solo país tras ganar sus pruebas nacionales; el evento tiene lugar en un estadio deportivo de Lyon, donde los ruidosos hinchas que agitan las banderas, algunos flanqueados por animadoras, espolean a sus equipos, que hacen su trabajo en una hilera de cocinas a la vista. Las reglas también son tan estrictas como en cualquier evento deportivo: los cocineros que compiten, acompañados por un único ayudante, tienen cinco horas y media para elaborar un plato de carne y otro de pescado, utilizando tres ingredientes obligatorios, que en la edición de 2007 fueron el pollo de Bresse, el fletán blanco noruego y el cangrejo rojo noruego.

Estos detalles tan necesarios se quitan de en medio al principio, para que el documental pueda centrarse en su verdadero interés: las esperanzas y los sueños del joven cocinero Jesús Almagro, que después de haberse marchado con el campeonato de cocina español está convencido de que puede ayudar a su país a ganar el Bocuse d’Or por primera vez en 2007. Se nos recuerda brevemente lo que los aficionados a la cocina ya sabrán: que durante la mayor parte de la última década, España ha sido uno de los territorios más atractivos en el escenario gastronómico mundial. Sin embargo, pronto queda claro que ganar el Bocuse d’Or tiene poco que ver con la excelencia culinaria de un país.

Noruega ha levantado el máximo galardón tres veces en once ediciones, mientras que concursantes de grandes naciones gastronómicas como Italia, China o la India ni siquiera se han clasificado. La película de López-Linares funciona tan bien porque combina información, comedia y drama en una mezcla casi perfecta. El drama tiene mucho que ver con la cara de veleta de Almagro, que registra todos los contratiempos, y hay unos cuantos; la cámara se detiene insistentemente en sus arrebatos, en los momentos de tranquilo abatimiento y en los raros brotes de confianza, cuando su plato inicial es rechazado por un panel de ancianos culinarios españoles y su presentación es criticada por Serge Vieira, un antiguo ganador francés convertido en asesor del equipo español.

También conocemos a la madre de Almagro, cuyas verdades caseras sirven de contrapeso a la mezcla cada vez más frágil de ambición, autoestima y orgullo herido de su hijo. Los tres ingredientes son la excusa para los interludios irónicos, ya que conocemos al pollo, al fletán, «un pez un poco místico», dice un adusto pescador noruego, y al cangrejo real en su hábitat natural. También escuchamos a antiguos ganadores del Bocuse d’Or y al perdedor español de la edición anterior, hasta que, al cabo de una hora, llegamos a la final de Lyon y nos encontramos con el propio Bocuse, que se pasea con propiedad por la sala y posa para las fotos, con un aspecto de «Padrino», como dice uno de los entrevistados.

El pollo, el pescado y el cangrejo real» es la historia de un gran reto para cumplir un sueño, una historia de esperanzas y expectativas, y de crudas y duras realidades, un viaje bastante divertido, emocionante y compasivo hacia la grandeza y el auto respeto, el primer thriller gastronómico de la historia. Los docus gastronómicos no son más sabrosos que «El pollo, el pescado y el cangrejo real». Siguiendo al maestro cocinero español Jesús Almagro mientras se prepara para el Bocuse d’Or, un concurso de cocina de primera categoría, el veterinario convertido en director de docu, José Luis López-Linares, domina todos los ingredientes necesarios para una confección deliciosa, logrando el equilibrio perfecto entre una competición tensa y personalidades simpáticas.

El documental se convertirá en un elemento básico de los canales de cocina, pero antes podría salir del circuito de festivales y llegar a las pantallas. El Bocuse d’Or, fundado por el legendario Paul Bocuse, es la Olimpiada del mundo culinario, un evento de dos días en Lyon (Francia) que reúne a 24 chefs de otras tantas naciones. En 5½ horas, cada cocinero tiene que preparar dos platos con los ingredientes principales prescritos -en 2007, fueron fletán con cangrejo real para un plato, pollo para el otro- más tres guarniciones a elección del cocinero.

Aunque cada país debe crear platos que transmitan la esencia de su cocina nacional, se entiende tácitamente que todo debe prepararse con las técnicas tradicionales francesas