El poder del dinero reparto

La teoría de la dominación de clase del poder: Una explicación de por qué las distribuciones de la riqueza y la renta son tan desiguales en Estados Unidos, y cómo funciona el sistema político. Este documento presenta detalles sobre las distribuciones de la riqueza y la renta en Estados Unidos, y explica cómo utilizamos estas dos distribuciones como indicadores de poder. Las cifras más llamativas sobre la desigualdad de ingresos aparecen en último lugar, mostrando el dramático cambio en la relación entre el salario medio de un director general y el de un trabajador medio de una fábrica en los últimos 40 años.

Pero lo más importante es que ilustra que la distribución de la riqueza tiene poco que ver con la contribución o la productividad, y todo que ver con la política y el poder. Como afirma J.W. Mason: «Es poder de negociación, es política, hasta el final». La matemática que subyace a la regla del 80/20, conocida como la distribución de la ley del poder, se encuentra en muchos sistemas naturales sobre los que ningún ser humano tiene mucha influencia.

Su concentración de los extremos parece integrada en el tejido de sistemas complejos que dependen de numerosos factores que cambian continuamente con el tiempo. La versión más sencilla dice que el 80% de las ventas de su empresa proceden del 20% de sus clientes; que el 80% del tráfico mundial de Internet se dirige al 20% de los sitios web; que el 80% del dinero de la industria cinematográfica lo gana el 20% de sus películas; que el 80% del uso del idioma inglés implica sólo el 20% de sus palabras. Ya se entiende.

Una distribución basada en una ley de potencia dice que los acontecimientos extremos o las personas más ricas, o los sitios web más grandes representan la mayor parte del impacto en ese mundo en particular, y todo cae rápidamente después. La riqueza combinada de las 10 personas más ricas del mundo es órdenes de magnitud mayores que las 10 siguientes, que son órdenes de magnitud mayores que las 10 siguientes, y así sucesivamente. El resto del campo se encuentra en una larga cola casi irrelevante.

Sin embargo, las distribuciones de ley de potencia no se agrupan en torno a un único valor. El impacto de un gran terremoto, por ejemplo, es mayor que la suma de millones de otros más pequeños y comunes. Muy pocas erupciones solares enormes salen de la superficie del sol, pero esas pocas son más significativas que los interminables miles de pequeñas.

Lo mismo ocurre con el número de grandes ciudades, el tamaño de los cráteres de la Luna y la aparición y las citas de los artículos científicos. Pero lo más importante es que ilustra que la distribución de la riqueza tiene poco que ver con la contribución o la productividad, y todo que ver con la política y el poder. Como afirma J.W. Mason: «Es poder de negociación, es política, hasta el final».

Para los economistas que ven su disciplina como una ciencia «libre de valores» que está separada de la política, este es un territorio incómodo. Pero si el objetivo es comprender la economía tal y como existe realmente, es esencial analizar el poder más allá del estrecho concepto de «poder de mercado». Esto significa, entre otras cosas, abordar las dinámicas de poder que subyacen a las relaciones de propiedad y a la propiedad, así como las que impulsan las desigualdades entre los diferentes grupos sociales e identidades.

Hace 200 años que David Ricardo describió el «problema principal» de la economía política. Tal vez sea el momento de volver a plantearlo. RESUMEN. El dinero, en este trabajo, se define como una relación de poder de un tipo específico, una relación de deuda social estratificada, medida en una unidad de cuenta determinada por alguna autoridad.

Un breve examen histórico revela su naturaleza evolutiva en el proceso de aprovisionamiento social. El dinero no sólo es anterior a los mercados y al intercambio real tal y como se entiende en la economía convencional, sino que también surge como un mecanismo social de distribución, normalmente por parte de alguna autoridad de poder, ya sea una antigua autoridad religiosa, un rey, una potencia colonial, un estado nacional moderno o una unión monetaria. Se puede decir que el dinero es una «criatura del Estado» que ha desempeñado un papel fundamental en la transferencia de recursos reales entre las partes y en la distribución del excedente económico.

En las economías capitalistas modernas, la moneda es también un simple monopolio público. Desde que existe el dinero, alguien ha intentado manipular su valor. La historia de la falsificación, así como la de la independencia del dominio colonial y económico, es otra forma de contar la historia del «dinero como criatura del Estado».

Esta comprensión histórica de los orígenes y la naturaleza del dinero ilumina las posibilidades económicas bajo diferentes acuerdos monetarios institucionales en el mundo moderno. Consideramos los llamados regímenes monetarios modernos «soberanos» y «no soberanos», incluyendo las monedas de libre flotación, las fijaciones monetarias, las juntas monetarias, las naciones dolarizadas y las uniones monetarias, para examinar el espacio político disponible en cada caso para perseguir los objetivos de la política nacional.Códigos JEL: B5; E6; E42; E63; F45; N1; Z1 Cómo citar: Tcherneva, Pavlina R. 2017, «Dinero, poder y distribución: Implicaciones para diferentes regímenes monetarios», Revista de Economía de la Autonomía y la Gestión 53: 7-27. Recibido el 31 de mayo de 2016 – Recibido en r